30 de agosto de 2015

¡STOP BULLYING!

¡Muy buenas gente! Hoy os traigo con un artículo muy interesante a la vez que triste, pues que algunas personas hayan llegado al punto de sufrirlo me parece un delito. Os hablo del acoso escolar, que desgraciadamente se convierte en un punto que marca un antes y un después en la vida de muchos adolescentes. Y lo pero es que muchas veces no se denuncia y muchos niños y adolescentes salen gravemente dañados de este mundo que hoy en día tendría que ser fantástico e irreal pero que desgraciadamente está ahí y si no se aportan soluciones nunca se llegará a solucionar.


Resulta que a lo largo de este año escolar he visto muchísimos casos de acoso escolar, tanto físico como psicológico. En mi clase han sufrido este acoso dos personas a lo largo del año. Unos casos más serios que los otros. El primero por suerte se ha podido arreglar pues ha estado sufriendo pequeñas burlas a lo largo del curso pero han sido más moderados, aunque los profesores les han advertido a lo largo del año que acosar era una acción muy fea para la edad que tenían. Al igual que estas dos personas han tenido acosadores a su lado durante todo el curso, también han tenido personas que les han ayudado y apoyado, entre una de ellas yo.
Cuando yo veo un caso de acoso en mi clase o en mi colegio, me pongo enfermo e inmediatamente me dirijo hacia la acosador/a para preguntarle porqué está haciendo tal barbaridad como es molestar sin razón alguna a una persona, que en realidad... ¡Puede ser más fuerte que tú!
Y ahora diréis, ¿cómo puede ser más fuerte que él/la acosador/a si no se defiende de él/ella? La respuesta es simple y clara: por que le tiene miedo. Los acosadores hacen que tanto el autoestima como la confianza en sí mismo del acosador baje hasta llegar por los suelos. Por esto, las víctimas se siente indefensas cuando en realidad son más fuertes que el acosador. A partir de ahí es cuando empiezan a ponerse tristes y cuando empiezan a bajar la confianza en todos. Es ese el momento en el que necesitan más apoyo y más ayuda que nunca. Según el  grado de acoso pueden estar más o menos afectados, pero todos son graves.
Nota para los que sufren bullying: Desde un principio no consientas ni dejes que te acosen, y si lo
hacen defiéndete, ya que si los agresores ven que pueden contigo van a seguir acosándote y cada vez con más intensidad y frecuencia. Desde el principio debes confiar en ti mismo e ignorar las críticas y burlas de los demás. Defiéndete como buenamente puedas e ignóralos, ya que si ven que los ignoras, al paso del tiempo pararán y todo volverá a la normalidad. No dejes de tener seguridad en ti mismo y muéstrales a los agresores que puedes o eres más fuerte que ellos porque tú, triunfarás en esta vida, pero los otros no.
De lo último nombrado en el anterior párrafo quería hablar yo ahora. Antes de comprobarlo por mí mismo, oía y leía artículos sobre el bullying y todos coincidían en una cosa: Los agresores son más débiles que el acosado. En un principio tenía mis dudas ya que pensaba <<¿Cómo van a ser los agresores más fuertes que los acosados, si los acosadores son los que agreden?>> Más adelante tendréis la respuesta.
A continuación os voy a dejar con una entrevista que le hice a un amigo mío sobre su experiencia en el acoso, y que por suerte lo ha superado a pesar de tener a un pequeño grupo de personas que aún lo molesten. No voy a decir ni su nombre ni mucho menos de donde es por razones de privacidad y de respeto. Os cuento por encima de que trata la entrevista. Resulta que un día que salimos, le saqué -y digo saqué porque él nunca había querido hablar sobre ese tema- después de tanto insistirse teniendo la ventaja de que en mí confía mucho. Presté mucha atención a su historia y la oí detenidamente para escuchar con detalle sus palabras. Mientras escuchaba me puse muy triste y le hablaba enfadado e indignado -como si él tuviera la culpa-. Y este es el resultado:

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 Jaime: ¿Sabes por qué razón te acosaban?
Víctima: No, en absoluto.
Jaime: ¿Cómo te sentías cuando te acosaban?
Víctima: Triste y preocupado. No tenía a nadie a mi alrededor que me pudiera ayudar. Solo unos niños insultándome y faltándome al respeto.
Jaime: ¿Qué clases de insultos? ¿Insultos como: feo, marginado; o insultos más fuertes como, idiota o subnormal?
Víctima: Al principio eran insultos menores y sin importancia como tonto, feo etc., pero poco a poco recibía insultos más fuertes como los últimos que has nombrado.
Jaime: ¿En esa situación cómo actuabas?
Víctima: Mayoritariamente les ignoraba, pero a veces, eran tan pesados que les he llegado a contestar, pero ellos seguían, y hasta que me iba a mi casa no me dejaban en paz.
Jaime: ¿Se lo contaste a tus padres des del principio?
Víctima: Al principio no por miedo a que mis acosadores se enterasen y gastaran eso como otra arma para molestarme. Luego, cuando ya no podía más si que se lo conté a mi madre para ver si ponía solución a todo aquello.
Jaime: ¿Cómo le sentó a tus padres?
Víctima: Mal, fatal. Como si les hubiera caído un losa encima suya.
Jaime: No me extraña. ¿Han llegado a molestarte en tu propia casa? ¿Te han echado objetos por el exterior de tu casa?
Víctima: No. Sí que es verdad que a veces pasaban por enfrente de mi casa, me decían unas cuantas cosas y luego salían corriendo. Otras veces han estado llamando a la puerta de mi casa y han llegado a llamar una docena de veces. Al principio abría rápidamente pero cuando abría, ya se habían ido o se habían escondido detrás de un coche.
Jaime: Y tu madre, ¿qué hacía ante esa situación?
Víctima: Al principio salía cuando llamaban y les regañaba, pero luego, al ver que no le hacían caso, hablo con sus respectivos padres y les contó lo que pasaba.
Jaime: Y cuando sus madres se enteraron de que sus hijos estaban acosando a una persona, ¿cómo reaccionaron?
Víctima: Regañaron a sus hijos.
Jaime: Y desde entonces, ¿te volvieron a molestar?
Víctima: Sí, aunque sus madres nunca lo volvieron saber. Fue entonces cuando decidí marcharme de la ciudad.
Jaime: ¿Qué es lo más fuerte que te han hecho?
Víctima: Lo más fuerte fue cuando me cerraron en el baño del colegio, y cuando me agacharon los pantalones delante de todo el patio.
Jaime: ¿Y los profesores han hecho algo al respecto? ¿Los han expulsado? ¿Han hablado con sus padres?
Víctima: No, pero los tienen en la lista negra de alumnos del colegio.
Jaime: ¿Y cómo te va en tu nuevo colegio?
Víctima: Bien, tengo amigos que me apoyan, aunque hay un grupillo de chicos que solo hacen que molestarme.
Jaime: ¿Y qué haces? Te defenderás ¿no?
Víctima: No, simplemente los ignoro.
Jaime: Todo lo que te hagan has de decírselo a tus padres y NUNCA te calles, que si no, es peor. Todo has de decírselo a tus padres y profesores.

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Después de leer esta entrevista recapacitad y preguntaos ¿De verdad una persona inocente se merece todo esto? Y digo inocente porque esta persona no les había hecha nada. Es más, era muy buena persona, y yo no se cómo la han tomado con él. Por lo visto cuando más buena persona eres, menos te aprecian. Habréis visto que el bullying es una cosa muy seria. Si veis a algún compañero vuestro que en la escuela le están acosando o insultando, no dudéis en parar el conflicto ya que si no se para desde un principio no soluciona el conflicto, cada vez va a más y a peor.
Antes había dicho que los acosadores son más débiles que las víctimas, y es verdad. Cuando mi amigo me estaba contando su experiencia en el acoso, le pregunté quién le acosaba para ver si conocía alguno de ellos. Muchos de ellos no los conocía pero cuando me dijo el último nombre me quedé de piedra. Estuve a punto de estallar de la risa pero me aguanté. Y es que había un acosador que tenía más fallos, más vicios, más manías para criticar a mi amigo. Es más, a él ya le acosaron en un pasado y ahora ha cambiado su papel. <<¡¿Él te ha acosado?!>>, le dije gritando. Él contesto con un simple sí.
Y ahí está el fondo de la cuestión. Eso lo soluciona todo. Anteriormente me había preguntado la siguiente cuestión: <<¿Cómo van a ser los agresores más fuertes que los acosados, si los acosadores son los que agreden?>>. Y es que los agresores no son más fuertes porque molestan a una persona, sino que son más débiles que la víctima, pero acosan para dar a entender que son muy fuertes y así tapar y ocultar sus problemas del pasado. Esa persona que acosaba a mi amigo ya le habían acosado y ya le habían agredido y ya había sufrido lo suyo. Y esta es mi hipótesis.
Ahora imaginaos la cantidad de personas que sufren bullying todos los días. Son nada más y nada menos que el 43% de los niños y adolescentes. ¡Son un poco menos de la mitad de la población infantil!
En este artículo he hablado solamente del bullying, pero también encontramos  el ciberbullying, que también es igual de grave que el acoso del que hemos hablado. Para quiénes no sepan qué es el ciberbullying, es el acoso a través de las nuevas tecnologías (internet, redes sociales…).
Y ya, para finalizar este artículo os dejo con un video de una niña denunciando el acoso. Desgraciadamente se suicidó a la edad de 15 años aun teniendo toda la vida por delante. Y eso es lo peor que le pueda pasar a una persona. Son tantas burlas, tantos insultos, y tantas agresiones, que las víctimas llegan a pensar <<¿De qué sirvo en este mundo?>>, <<No sirvo para nada>> etc., que piensan hasta en suicidarse, imaginaos si es grande el problema. Bueno, os dejo con el vídeo. Nos vemos en el siguiente artículo.

Y de nuevo agradecerte por ayudarme a hacer crecer este blog y pedirte una vez más que me eches un cable compartiendo el artículo en Twitter, Facebook o Google +1 si te ha gustado. Por mi parte, seguiré tratando de aportar lo máximo para mejorar este pequeño rincón de internet. Gracias de veras por tu apoyo incondicional.
Jaime


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